Narrativa Historia de Chris Cassius
Y sí, ahí estaba yo, jodido hasta el pico, me habían
agarrado con las manos en la masa.
Bueno, por dónde empezar… ¿por el día en el que conocí a esa
pandilla de matones? O ¿desde el momento en que papá se accidentó?, ¿quizá
desde que entré a la universidad?... no, si quieren saber el momento en que
todo empezó a irse abajo tenemos que hablar del día en que mamá murió...
Vivía con papá y mamá, solo los 3. Nos habíamos separado del
resto de la familia ya hacía 8 años, yo recién había cumplido los 15 y recuerdo
bien que fuimos con papá y mamá a jugar a los bolos, después fuimos a comer a
un buffet, comimos muchísimo. Si que me encantaba comer. Al volver a casa no
hubo ningún tipo de conversación entre nosotros, lo que fue algo raro, pero
pensaba en que tal vez mis padres ya estaban algo cansados.
Pasaron los días y en la casa el ambiente era bastante raro,
se sentía un aura pesada cuando estaban allí mamá y papá juntos. Sí, solo
cuando estaban juntos, o sea, cuando yo estaba en casa con papá solos todo bien
y cuando estaba yo con mamá solos también todo bien, pero si estaba con papá y
llegaba mamá ya parecía como si no quisiera estar alguno de los 2 allí.
Siguieron pasando los días y ya era más evidente que la
relación de ellos no estaba bien. Podía oírlos discutiendo muy en la noche y
casi todos los días en las mañanas. Creo que no los oía pelear en la tarde solo
porque tenían que ir a sus trabajos. Todo el tiempo discutían sobre algo, yo no
sé de qué era exactamente cada pelea, porque normalmente cuando los veía
haciendo mala cara o que empezaban a hablar entre ellos, ponía música a todo
volumen en mi habitación para no oírlos, ya estaba harto de esa maldita situación.
Un día salí en mi bici, fui a una montaña a la que solía ir
antes con unos amigos; sin embargo, no había ido ni una sola vez el último mes
por trabajos del colegio y cosas de la casa. Ese día hice algo de exploración
urbana en esa montaña, caminé por varios lugares que no conocía o al menos que
no recordaba estaban allí. Estaba sacando unas fotos con mi celular al paisaje,
esa montaña tiene unos paisajes hermosos. Buscando tomar una mejor foto, me doy
cuenta que hay un intruso en mi paisaje, es un pequeño perrito que se ve a unos
15 metros. Me acerco y le doy un poco de agua que había llevado conmigo. El
perrito era muy amigable y ahí estaba, en medio de la nada. Seguramente iba a
morir hasta que llegara a la carretera. Podría morir de una caída, y si hubiera
llegado a la carretera seguro tampoco lo habrían ayudado, así que lo traje
conmigo para mi casa.
Ya en casa le di comida y luego lo bañé, ahí me di cuenta
que no era perro, sino que era una perra.
Yo sabía que la idea de tener un perro en la casa a papá no
le gustaba y a mamá menos, por otra parte; no podía dejar esa cachorrita allá
tirada en esa montaña y pensé en que tal vez ellos lo entenderían.
La primera en llegar y en ver a la perrita fue mamá. Al
principio se molestó porque según ella, en el apartamento no hay espacio para
mascotas. Luego la perrita empezó a jugar con mamá y mamá me pregunto si le
había dado comida y que qué le había echado en la patica...yo no entendía a que
se refiera con lo de la pata, luego ya me di cuenta que tenía una pata lastimada
la perrita. Se preocupo y me dijo que la lleváramos al veterinario… si, mamá
fue la de la idea.
Después de la consulta y de que el doctor le hiciera
curación a la cachorra y le pusiera las vacunas, nos fuimos para la casa. Papá
ya estaba en la casa y como era de esperarse no le gusto que trajéramos con
nosotros una perra y empezamos a discutir sobre si debía quedarse o no. Yo no
tenía mucha autoridad; sin embargo, mamá era la que estaba peleando para que la
cachorra se quedara con nosotros.
Arya, así era el nombre de la perra, ya era parte de la
familia… aunque la familia ya no parecía una familia. Mamá ya estaba separada
de mi papá y salía con alguien. No sé con quién, pero se que ya se veía con
otro hombre, pues siempre se veía bastante bien arreglada y había días en los
que no llegaba a dormir a casa.
Papá, por otro lado, ahora actuaba como un niño chiquito, pasaba
todo el día jugando videojuegos en su cuarto, esto lo hacía desde que mamá lo
dejo. Como si estuviera haciendo algo que no pudo hacer durante todo el tiempo
que estuvo con mamá. Y es que a mamá no le gustaban para nada esos jueguitos
como le decía ella.
Yo, también había cambiado, ya no era el niño dulce, juicioso
y atento en la casa. Había conocido a unos amigos nuevos, tenia novia y montaba
skate, a esto agregamos que ahora fumaba hierba y me gustaban los ácidos y el éxtasis.
Mis antiguos amigos dicen que cambie mucho desde que mis papás se separaron, yo
creo que son unos niños imbéciles de papá y mamá, que son unos perdedores y jamás
debí juntarme con alguno de ellos, bueno, tal vez con Tod, ese cabron si conseguía
buena hierba.
Planeaba irme a vivir con Vero, mi novia, ella tatuaba, era
muy buena en lo que hacía, también hacía perforaciones en el local y diseñaba
algunas cosas para empresas. Yo, empezaba a moverme con gente con mucho poder,
estaba entrando al mercado de la meta, la metanfetamina. Seguro alguno ha visto
o ha oído sobre la serie Breaking Bad, pues yo no cocinaba esta mierda, sino
que la repartía a otros expendedores en ciertos barrios y estos si a los
consumidores.
¿Y cómo di con esta gente? Pues yo era consumidor y un día haciendo
el intercambio con mi proveedor llego una patrulla con 3 policías y nos vieron
actuando de forma extraña y nos empezaron a perseguir. Corrimos entre unas
cuadras, pasamos por un parque lleno de árboles, parecía un pequeño bosque por
tales palotes, pero no lo era, fue demasiado corto lo que corrimos entre estos
gigantes árboles. Paramos un minuto a dar un respiro y también pensamos que los
habíamos perdido.
Pero entonces salieron entre los árboles estos cerdos, eran 3.
De una se lanzaron hacia nosotros; yo pelee con uno de ellos y lo desarme, le
quite el bolillo y luego su pistola, solo lo deje golpeado en el piso, mientras
a Ramon, quien me vendía la droga, lo estaban linchando estos otros 2 tombos y en
ese momento agarre el arma del policía al que había desarmado y lo agarre como rehén
y grite mientras le apuntaba al policía; “Oigan malparidos, si quieren seguir viendo
la cabeza de este cerdo en su lugar será mejor que lo dejen en paz”
Ahí esos perros sintieron el verdadero terror, uno de ellos
dijo: “no, no eres capaz de hacerlo” y le demostré que si era capaz y le metí
un cachazo y lo deje inconsciente y ahora estaba apuntando a ellos con la
pistola y ellos tenían su arma, pero en su funda y yo obviamente no iba a dejar
que ellos hicieran algún movimiento extraño y se los hice saber apuntando fijamente
a ambos mientras vigilaba que el policía desmayado no se despertara ni por el
putas. Así básicamente fue como salimos de ese apuro junto con mi proveedor de
meta, después de eso, él hablo con su jefe y le comento lo que paso ese día y
me ofrecieron un puesto en esa organización.
Ya era todo un traficante, era feliz con mi novia, vivíamos juntos,
éramos jóvenes y felices, vivíamos el sueño. O al menos eso parecía…
Con el tiempo empezaron las discusiones de pareja, cosa
normal, cosa de todas las parejas, ¿no?
Esto fue evolucionando, Vero actuaba raro a la hora de
dormir, era mas distante, siempre llegaba cansada de su trabajo según ella, así
que solo llegaba, se duchaba y se acostaba. Algunas veces hablábamos un poco, pero
ya no había ese contacto físico, en ocasiones habían besos, pero de ahí no
pasaba nada más… Yo entendía que ella ya no sentía deseo por mí. Lo sabía porque
empezó a actuar de la misma forma que mamá lo hacia cuando estaba empezando a
ver a otro hombre que no era mi papá, entonces era sencillo darme cuenta de
aquellas señales.
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